La rebelión juvenil mundial de 1968 dejó una marca en la cultura. Fue
una revolución contra el autoritarismo y las costumbres. En su conjunto, situó
de nuevo al hombre frente a los desafíos que enfrenta su libertad. Estos
hechos fueron importantes ya que ejercieron
presión a través de diversas protestas para que se detuviera la intervención a
Vietnam, y se retiraran las tropas que seguían desplegadas en el país. Las protestas se replicaron a lo largo de Europa
en la lucha contra el autoritarismo y capitalismo, lo que incrementaba la presión
social a los Estados Unidos para culminar la intervención.