La cebolla fue uno de los ingredientes populares
para los granjeros. Esto obedece a que en 1919, cuando la epidemia de
influenza mató a 40 millones de personas en el mundo, era muy común en las granjas,
colocar cebollas sin pelar en las diferentes habitaciones de la casa, con lo
cual el virus de la influenza se adhería a la cebolla, brindando de esta forma protección
a los miembros de la familia. La cebolla tiene poderosas propiedades
bactericidas y antisépticas y esto ha sido parte de la sabiduría popular.